Pueblo Pirata
Cultura Pirata

LUIS FABIAN ARTIME: “SIMPLEMENTE LUIFA”

Pueblo Pirata visitó a “Luifa” para preguntarle todo lo que los hinchas quieren saber, su infancia, su etapa como jugador y su amor por Belgrano…


">¿Cómo viviste tu niñez, con la canchita al frente de tu casa? Nací en Capital Federal, pero fui criado en Moreno. Tenía “el estadio” en barrio Alcorta, justo al frente de casa, en un baldío al que los chicos junto con los padres - algo común de la época - limpiaron e hicieron su canchita. Mi tío nos había dado los arcos de hierro. Así que un estadio de lujo para el barrio. Después nosotros le pintamos las líneas con cal. Lo cuidábamos como si fuera propio, pasamos nuestra infancia jugando ahí…
¿En esos momentos soñabas con ser un ídolo del fútbol? No, me divertía como cualquier chico de la edad. Yo tengo un hermano que es un año y medio mas chico que yo, siempre fuimos muy compinches, y el barrio estaba lleno de chicos. El timbre de mi casa a las dos de la tarde ya sonaba para salir a jugar, y nos pasábamos todo el día con mis vecinos hasta que mi vieja a las cinco de la tarde me llamaba para tomar la leche, o en el verano a las nueve para cenar. Nos volvíamos, y caíamos del sueño y cansancio en la mesa cenando. En ese potrero teníamos dos categorías, que eran las de los más chicos y los más grandes. Había dos equipos y hacíamos partidos contra otros barrios. No jugábamos por nada, y cuando nos empezamos a involucrar en algún partido, era por algún premio, sino por plata no nos dejaban ir. Después me empezó “a picar” el competir a otro nivel. Estuve en un club Defensores de Moreno, después en la escuela de Fútbol, que fue el paso previo a Ferrocarril Oeste donde me fui a probar. Pero una vez que vas exigiéndote, es como que vas pasando escalones y querés competir a mejor nivel, hasta que llega el momento de irte a probar a otro club, como me pasó de irme a probar a Ferro y después llegar a primera división. A medida que uno se va capacitando, se siente en mejores condiciones y quiere más.
Parece que fueron muy buenas épocas… …Verdaderamente era otra vida, hoy quisiera que mis hijos hicieran lo que hice yo. Que se criaran subidos a un árbol, corriendo con los amigos, pero ahora con el tema de la inseguridad, te da miedo hasta ir a cualquier plaza de barrio.
¿Te gustaría que tus hijos sean tan queridos como vos? Y como padre si, ¿quien no quiere que el hijo lo supere? Como padre sería un orgullo, estar yo sentado en la platea y que alguno de mis hijos vista la camiseta de Belgrano… ¡sería un sueño! Pero también contraproducente, porque a mi me pasó en otros clubes por ejemplo en Independiente, en donde también vistió la camiseta mi viejo , se que el sufrió cuando estuve ahí, porque nos comparaban. No me gustaría que mis hijos sientan esa comparación conmigo y que le lleguen a decir que yo era más bueno en algo, me daría tristeza escucharlo. Por eso estaría bueno por un lado, pero por otro no, muchas veces las comparaciones son odiosas y hacen mal.
Tu segundo hijo se llama como el famoso cantante. ¿Tenías relación con Rodrigo? ¡Si, con “el Potro” si! El loco Rodrigo, el era hincha confeso de Belgrano, lo decía en todos lados y además decía que yo era su ídolo. Un día estuvo a punto de comprarme, pero lamentablemente dio con el dirigente que me quería limpiar, porque sino me compraba y me dejaba en Belgrano. El nombre de Rodrigo en mi hijo, es su homenaje. La decisión fue familiar de ponerle el nombre por él. En reconocimiento a un loco que era hincha de Belgrano y lo decía en todos lados, ¡en Buenos Aires que no lo conocían! Y yo lo he vivido, después que tuvo el accidente fatal, cuando fui a la cancha las fan de él, seguían a Belgrano. Y un grupito de veinte a treinta chicas me pedía autógrafos porque decían que yo era el ídolo. Llevaban puesta la camiseta número nueve, chicas que en su vida habían visto fútbol y lo seguían por Rodrigo. Son cosas que verdaderamente han marcado. Si el siguiera vivo, tranquilamente podría estar entre la gente de Belgrano y seguramente le metería mucha mas pasión que todos los que estuvieron. El nombre del mas chico mío fue por hacerle un homenaje a un hincha de Belgrano que subió a un escenario y decía que era Pirata… y quedaban todos mirándolo… (Risas).
¿Tu papá fue tu referente o tuviste otro a quién admirabas? Si, mi viejo fue mi ejemplo de vida. Mi viejo era un tipo verdaderamente para imitar, obviamente tendrá algún defecto, pero como ser humano, persona de bien, no tiene contra. Yo digo que fue un ejemplo en todo. Después en la época que empezó a jugar me vi muy reflejado en él, buscaba un referente más cercano, algún delantero más cercano a la época que jugo mi papá, porque a él no lo vi prácticamente. Pero verdaderamente si tengo que elegir un ídolo, un referente, sin duda es mi viejo. Vayamos a tu carrera: ¿Cuál es el clásico que más recordás? El clásico que mas recuerdo creo que fue el primero, ¡me marcó a fuego!. El primer clásico en el año 92, yo llegué para el segundo gol y ganamos 2 a 1 con un gol mío. Pero la anécdota del gol fue que yo estaba con el brazo roto, prácticamente por salir de la cancha, estaba hecho casi el cambio y con el brazo roto hago el gol y después tuve que pedir el cambio, no podía jugar más. Ese momento fue el que me marcó a fuego… el domingo anterior la hinchada había empezado con el “Luifa... Luifa..” porque había hecho dos goles contra Estudiantes de la Plata, en Alberdi, pero creo que ese día algo surgió de la gente.. Ese fue el clásico que me marcó en la piel mía y en la piel del hincha. ">¿Qué otro momento especial recordás? Y te puedo mencionar una de ese clásico. Yo no sabía que era un clásico provincial, había vivido un Racing-Independiente, un Ferro-Vélez, pero eran clásicos de Capital Federal. Un Racing-Independiente, subis el puente Avellaneda y ya te olvidas que fue un clásico Independiente-Racing. En cambio en este fue distinto, en este la gente en la primer fecha no te decía hay que ganar, la cosa era ganar la novena fecha, podías perder todos los partidos pero la novena no, porque justo el clásico caía en la novena fecha. Y vos decías ¿como puede ser?.. Y si... La gente vivía ese clásico, se jugaba cada seis meses, no había tantos amistosos, torneos de verano, copa de chocolate... Era algo que la gente verdaderamente sentía mucho. Y me llegó el momento de jugarlo junto con dos o tres semanas previas en donde la gente me había inculcado el nerviosismo de un clásico que no había vivido nunca. Tenía miedo… no miedo al fracaso, sino a no rendir bien, no colmar la expectativa de la gente. Porque veía que para ellos era de vida o muerte. El “diablo” Monserrat, antes del clásico me dijo: “no, tranquilo que con la camiseta ganamos nomás”, ese era el famoso tiempo que por dieciséis años no nos pudieron ganar. Y efectivamente pasaron los últimos años hasta que se dio vuelta y ganó Talleres y en realidad si vos ibas individualmente Talleres era mejor equipo que nosotros ... y le ganábamos... le ganábamos siempre, con gol mío o de quien fuera, pero ganábamos. Era por la camiseta, y verdaderamente, vos veías las caritas de los rivales cuando nosotros entrábamos... son recuerdos para toda la vida... ¿Sentiste reflejado en la hinchada de Belgrano hacia tu persona, la rivalidad que existe en Córdoba y Buenos Aires? No, yo digo que Belgrano en hinchada es muy similar a la hinchada de Racing, de Boca. Es fiel, es seguidora y es más pasional que la de otros equipos. Hay otros, por ejemplo Independiente, que tiene otro paladar totalmente diferente al hincha de Belgrano o de Racing, en Capital. Los tipos pueden ir perdiendo, peleando el descenso... pero va... Es sufrido, y eso es para mi lo que destaca a Belgrano de tantos otros, como la de Boca, Racing o Central... son hinchadas que las sacas de un contexto general, hay tres o cuatro hinchadas que son totalmente distintas. Las otras son mas estructuradas, si van bien, vamos, sino no vamos... En cambio Belgrano es pasión... no cabe otra definición. ¿Cuál es el gol mas lindo que hiciste? Fue el dos a dos contra Boca. Enganche con izquierda, derecha, hice pasar a dos o tres jugadores de largo y la clavé de zurda al ángulo de Córdoba. Creo que ese fue el gol más lindo y más emotivo. Porque íbamos perdiendo uno a cero y yo entre en el segundo tiempo, meto el centro del empate y marcamos el descuento dos a uno. Luego yo hago el dos a dos, ahí nomás, “tras cartón”.. Después terminamos perdiendo ese partido. Pero creo que por sentimiento, la jugada misma... ese gol fue el mejor. En una ráfaga de cinco minutos hicieron dos goles, pero nosotros perdiendo dos a cero habíamos repuntado. Yo creo que si terminábamos dos a dos era excelente, más aun, por la historia de Belgrano, porque fue uno de esos partidos imposibles. Pero ese gol fue espectacular, yo veía que enganchaba y pasaban de largo los jugadores de Boca y le metí un zurdazo cruzado al arco de Córdoba... que todavía hoy, hay mucha gente que se acuerda del gol. ¿Te arrepentís de no haber ido a Suiza o España? Verdaderamente no, porque si hubiera ido, no hubiera vivido lo que viví. Porque hubiera ido a un fútbol mucho mas frío. Siempre cuento la misma anécdota, pero es como la tarjeta Mastercard. Vos con la tarjeta podes comprar todo, ir de viaje, te casas con la mejor chica de todas (risas), todo lo que vos quieras. Pero llega un momento que lo que yo viví, no tiene precio, no se compra con una tarjeta. El cariño de la gente no tiene precio. Abrir el portón de Arturo Orgaz y Rioja, el día después que volví de Perú que le hice dos goles a Juventud Antoniana, ver a un amigo como es Antonio Mariano salir con el mas chiquito mío y Marina con Iván de la mano, se cerraban las puertas y yo quedaba con toda la gente esta... ¡Eso no tiene precio!. Venían a firmar autógrafos, a darte un beso, que los tocara, que les diera la mano; eso no tiene precio… Lo que vos llevas en el corazón y en el alma, la plata del mundo no lo cambia. Podría haber sido un Batistuta y andar jugando al polo y haciendo inversiones, pero en cambio yo vengo a la oficina a trabajar y no tengo drama. Me ha dado la posibilidad de ser reconocido y que venga una aseguradora como lo es “Sancor Seguros” y poder estar en esto tranquilo. A lo mejor el fútbol me podría haber dado mucho mas dinero, pero no lo cambio, lo que yo viví no lo cambio por haber sido millonario... Y no lo cambiaría, si hoy vuelvo a nacer quisiera ser lo mismo. Hasta lo malo que viví en Belgrano me sirvió, me hizo crecer como ser humano. Belgrano me forjó como tipo, bien invertido… si estábamos mal, si no teníamos agua, ropa, sino teníamos concentraciones... Porque nos forjó, a los de esa generación, al “Chiche”, a mí, a tantos que pasaron por Belgrano. Belgrano nos marcó a fuego. Yo hoy sigo yendo a la cancha, no me importa quien esté de presidente, a mi me importa Belgrano. Yo quiero volver a jugar contra River, contra Boca, quiero que la gente esté feliz. Y se que los deseos de la gente son esos, que volvamos a primera división y no se logra, habría que hacer un esfuercito mas para que eso se sienta y que la gente vea reflejado que además de ser un club de fútbol somos otra cosa. ¿Qué te impulsó a formar parte de Pueblo Pirata? Y más que nada, gente que quiera al Club, y que vea en Belgrano otra cosa que fútbol. Hay que dar fútbol, por supuesto, es un club popularísimo del interior del país, pero también hay que crear bases sólidas social y culturalmente para que no nos puedan voltear con nada.. Vi en Pueblo Pirata, gente que piensa igual o similar a mí. Es por eso que yo apoyo y adhiero. Cuando me mostraron la idea, vi que estaban haciendo muchas cosas, que estaban trabajando en silencio, como han hecho con la remodelación de la plazoleta, y los eventos culturales. Yo estoy totalmente de acuerdo en que hay que empezar a cambiar la cultura la de la gente. Hay que tener más cariño por lo que es tuyo, y eso se logra culturizando. Este país tiene un gran déficit de cultura. Nosotros hemos perdido valores porque no los seguimos impulsando, con el paso de generación en generación se van desgastando y ya no te importa tu bandera, tu escuela, tu casa, tu plaza, tu barrio, así menos te va a importar tu club. No interesa quien lo maneja y fue así como perdimos cosas, por eso hay que empezar a recuperar esos valores. Volver a inculcarle a la niñez qué es querer a un club, la cancha, sus colores, su pasión. Y habría que hacer un trabajo no sólo en los clubes sino en todo nivel. Hay una gran decadencia, Y eso lo salvamos con una buena educación. Se ve en todo momento, reflejado en los diarios.. se pegan en la salida de los boliches, se matan a trompadas.. Como si fueran a la guerra, y son hermanos, compañeros, vecinos. Pero es la política que lamentablemente hace que no nos importe nada. Hay muchas cosas para hacer en este país bendito, un país hermoso, pero estamos desviando la mirada en la ciudadanía. Una ciudadanía que no le metemos nada, no le estamos metiendo a la salud, a la educación, cosas que son primordiales, como el trabajo. Hoy no quiere trabajar nadie y la cultura del trabajo se esta tirando abajo, nadie quiere estudiar.. y uno lo ve con sus hijos, a su alrededor. Nadie quiere hacer nada, están todos cada vez mas vagos. Mi viejo jugó al fútbol, yo jugué al fútbol y tengo esto por eso pero “me rompí” para jugar al fútbol, tuve amor por la profesión.. y hoy no hay amor por nada. Y bueno son esas cosas que desgastan y van abriendo esas brechas en la sociedad, que crea una antinomia y grandes problemas que llevan a la disgregación social grande, en donde genera que los clubes desaparezcan, las cooperativas de los colegios desaparezcan. Y nadie se involucra, nadie se compromete y así estamos, cada vez mas mirando para el otro lado, tratando de pasarla bien y desaparecen los clubes, los colegios.. Yo me eduqué en un colegio estatal, por qué hoy yo, tengo que gastar y mandar a mis hijos a un colegio privado porque creo que le dan mejor educación. Cuando antes era al revés, los colegios estatales eran los mejores, iban los mejores profes. Hoy en los estatales no se paga nada, no tienen techo, ni agua, están abandonados... y nosotros pagamos los impuestos... y todo esto es por decisiones erróneas que estamos tomando. Este debe ser el momento de torcer el rumbo y crear una sociedad mas justa, mas comprometida. Van a pasar años, siglos pero hay que aportar el granito de arena para empezar a cambiar algo en cada uno...y esto de Pueblo Pirata es eso, es un granito de arena en este desierto, que va a servir. Seguramente va a servir. ¿Qué es Belgrano Luifa? Te digo lo que tiene que ser. Belgrano no es un negocio, no es un almacén que vende. Belgrano tiene que ser mucho más. Tiene que ser, y lo dije siempre, el club más importante del interior del país. ¡Pero el mas grande!, tiene de todo para serlo. Yo pienso en un Belgrano mucho mas grande, por eso me uní a la gente de Pueblo Pirata y la ayudé. Porque creo en el lema de ellos, Belgrano no es fútbol solamente. ¿Y por que crees que no llega a serlo? Porque hoy Belgrano, es un negocio, esta es la realidad. Le duela a quien le duela es la realidad. Y no lo critico, es así, pero para mí hay que pensar en otra cosa. Pensar en el futuro, después del 2011. ¿Que hacemos? ¿Somos un club o seguimos jugando al fútbol? ¿Qué papel juegan los socios en este contexto? Y los socios ya no podemos cometer los errores que cometimos. Ya tuvimos dirigentes que nos hicieron mucho mal, es hora de que el socio cuide su club. Pero también pienso que no es la culpa del socio, es la culpa de la idiosincrasia del argentino. ¿Qué cuidamos nosotros?, primero vendemos todo, después estatizamos todo, hasta que suba otro gobierno y privatice todo de vuelta. Es una falta de identidad, de aprehensión por lo de uno; el encariñarte con tu escuela, tu casa, tu barrio, con tu vecino. Hacer un barrio mejor. Si no hacemos eso, no vamos a poder cuidar el club, la escuela, no vamos a poder cuidar nada. Hoy cada uno hace la suya y ese es el drama más grande. Se dice que el argentino es solidario… yo lo pondría en duda… es solidario cuando se incendia Córdoba, y van a ayudar a los bomberos a apagar el fuego, pero no somos solidarios cuando hay que votar y votamos a los delincuentes que hace muchísimos años que nos siguen gobernando. Ahí, hay que ser solidarios. Hay que ser solidarios cuando cierran una fábrica y dejan mil familias en la calle. Ahí no somos solidarios, cuando mal venden, “chorean”, cuando nadie va preso, cuando ven algo y nadie hace nada, hacemos “vista gorda”. Todo esta bien, y no está todo bien. Y en el fútbol es igual. Hace veinte años que lo dije, sino hubiera aparecido Roberto Castaño y hubiera puesto ese pliego de licitación cuando Belgrano se gerenció por primera vez hoy estaríamos verdaderamente desaparecidos. Yo pido que tengamos memoria. Acordémonos de las cosas, fueron votados los que arruinaron el club, y lamentablemente los socios que estaban fueron los que lo votaron. El fútbol es el reflejo del país, no hay que pensar con la cabeza sola o el corazón solo, hay que pensar con los dos juntos, hacer un combo: corazón y cabeza, para hoy tomar decisiones. Porque pensar con alguna de los dos solamente te puede llevar a equivocarte, por eso hay que hacer una combinación. Hay que hacer un gran mea culpa, una revalorización del ser, de uno, para tratar de ser mejor y poder contagiar a muchos y que muchos, hagamos las cosas bien; porque sino van a seguir gobernando los mediocres. Y a los mediocres los votamos nosotros, que también somos mediocres. Por eso hay que pensar mucho de acá hasta los años que quedan para que el club vuelva a las manos de socios. Yo se que nadie va a regalar su tiempo, a trabajar gratis, que tendrán que tener sueldo los dirigentes, o ser mitad sociedad anónima y mitad gente que quiera al club. El fútbol esta cambiando, y puede haber grupos inversores que ganen dinero y la gente que lo administre y gane dinero. Pero que sea en partes iguales para todos. Hay que invertir en el club, en la cancha, en hockey para mujeres. ¿Por qué no darle algo a las mujeres en el club?, ¿Por qué no soñar con divisiones inferiores de hockey femenino?, como lo tiene Universitario, Las Palmas, clubes barriales que dan actividad social. Belgrano tiene que ser un Club Social. Tiene que dejar de ser un club de fútbol solamente, porque tiene que ser una contención para la familia. No que sólo vaya el hombre a la cancha y lleve los hijos, que pueda también llevar la parrilla y comer un asado con toda la familia al lado del San Roque. Yo creo que cuando Arturo Orgaz, lo ideó, pensó en eso. Lamentablemente después lo fuimos desdibujando y fuimos tirándolo para la pasión solamente del fútbol. Pero para ser grande, Belgrano tiene que ser un club social. Después vienen solos los campeonatos. Así funcionan los grandes clubes, así es Vélez, así es Boca, River... siendo un club social aportas a la comunidad y ayudas en muchos aspectos a mejorar la calidad de vida del ciudadano.

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